Descripción general
La Aguilarita es un raro seleniuro-sulfuro de plata, una auténtica rareza para coleccionistas procedente del gran distrito minero de Guanajuato, en México. Se trata de un mineral blando, pesado y metálico que forma masas de color que van del gris plomo al negro hierro, así como algún que otro cristal en bruto; su valor radica menos en su belleza que en su rareza, su contenido en plata y su importancia en la historia de la mineralogía. Recibe su nombre en honor a Ponciano Aguilar, superintendente de la mina de San Carlos, quien identificó los primeros ejemplares a finales del siglo XIX, lo que convierte a esta especie en un pequeño monumento al patrimonio minero mexicano.
Composición y estructura
La Aguilarita tiene la fórmula ideal Ag₄SeS, un seleniuro de plata en el que el selenio y el azufre comparten los sitios aniónicos. Se sitúa en una relación de solución sólida entre la acantita (sulfuro de plata) y la naumannita (seleniuro de plata), por lo que su composición real varía a lo largo de ese intervalo de selenio y azufre. El mineral es monoclínico. Dado que la plata, el selenio y el azufre se sustituyen y se reorganizan con facilidad, la aguilarita forma parte de una familia químicamente sutil en la que se requiere un análisis minucioso para distinguir la verdadera aguilarita de sus parientes similares a la acantita y la naumannita.
| Fórmula | Ag₄SeS |
| Sistema cristalino | Monoclínico |
| Dureza de Mohs | 2,5 |
| Brillo | Metálico |
| Color | Gris plomo brillante en las superficies frescas; negro hierro mate tras la exposición |
| Localidad tipo | Mina de San Carlos, La Luz, Guanajuato, México |
Formación y yacimientos
La Aguilarita es un mineral poco común, de temperatura relativamente baja, propio de yacimientos de vetas hidrotermales ricos en plata y selenio, pero notablemente pobres en azufre. Forma parte del conjunto de minerales de plata de bonanza y se cristaliza a partir del enfriamiento de los fluidos mineralizantes junto con otras especies de plata. Entre sus asociados típicos se incluyen la acantita, la naumannita, la pearceita, la proustita, la estepanita, la plata nativa, la calcita y el Cuarzo. La combinación de abundante plata y selenio con una deficiencia de azufre constituye la firma química clave que permite la formación de la aguilarita, en lugar de los sulfuros de plata más comunes.
Identificación y especies similares
La aguilarita es blanda (dureza de aproximadamente 2,5), sectil y muy densa, y al exponerse al aire se oscurece pasando de un gris plomo brillante a un negro mate, lo cual constituye una pista útil para su identificación sobre el terreno. Sin embargo, se asemeja mucho a la acantita y a la naumannita, y no es posible distinguirlas de forma fiable a simple vista; una identificación segura depende del análisis químico para determinar la proporción entre selenio y azufre. Su raya gris-negra y su brillo metálico son comunes a varios minerales de plata, por lo que los datos de procedencia y la confirmación analítica tienen un peso decisivo a la hora de etiquetar los espécimenes minerales.
Localidades destacadas y recolección
La mina de San Carlos, en La Luz, cerca de la ciudad de Guanajuato, es la localidad tipo y la fuente clásica, y el distrito minero de la plata de Guanajuato en su conjunto, incluida la mina de La Sirena, sigue siendo la zona más asociada a esta especie. Se han registrado yacimientos dispersos en depósitos de plata y selenio en otras partes de América, Europa y más allá, pero la aguilarita de buena calidad y bien documentada es realmente escasa. Para los coleccionistas, su atractivo radica en su rareza, su composición química a base de plata y su pedigrí histórico de Guanajuato; los ejemplares selectos suelen ser pequeños y es preferible adquirirlos con una localidad y una procedencia analítica fiables.