Cobre nativo
El cobre nativo —el cobre que se presenta en su forma metálica pura, en lugar de en un compuesto mineral— es uno de los materiales más llamativos a la vista y de mayor importancia histórica en cualquier colección de minerales. Nuestros ejemplares de cobre nativo se caracterizan por sus distintivas superficies metálicas de color rojo anaranjado, sus crecimientos dendríticos y sus formaciones cristalizadas, que hacen de este elemento nativo uno de los favoritos de los coleccionistas desde siempre.
El cobre nativo se forma en las zonas de oxidación de los yacimientos de cobre, donde las condiciones químicas favorecen la deposición de cobre metálico puro en lugar de minerales de sulfuro o carbonato de cobre. La península de Keweenaw, en Míchigan, produjo los ejemplares de cobre nativo más famosos del mundo —algunos de ellos con un peso de muchas toneladas— a partir de antiguos flujos de lava basáltica de inundación, en los que el cobre rellenó cavidades de gas y fracturas. Los yacimientos chinos también producen excelentes ejemplares de cobre nativo cristalizado con formas cristalinas dendríticas y filiformes.
El cobre nativo tiene una dureza de Mohs de 2,5-3 y es bastante maleable, lo que significa que puede rayarse o deformarse fácilmente. Manipule los ejemplares con cuidado y expóngalos en vitrinas cerradas. Con el paso del tiempo, el cobre desarrolla de forma natural una pátina de óxido oscura; algunos coleccionistas conservan la superficie metálica brillante con cera «Renaissance Wax» o recubrimientos similares, mientras que otros prefieren el aspecto envejecido natural. Explore nuestros ejemplares de cobre nativo para añadir este importante elemento nativo a su colección de minerales.


